o sensual y lo meramente reproductivo se debe a que "el apetito sexual condiciona a los humanos como especie" y lo hace de una forma tan grande que nos ha llevado a plasmarlo en el arte desde la Prehistoria. García recordó las relativamente numerosas imágenes femeninas "sexuadas" datadas en esta época como las conocidas Venus, de rotundas y generosas formas, con las que los primitivos pretendieron "dejar constancia del papel generador de vida de las mujeres", o las representaciones de figuras masculinas en las que el falo erecto es la característica más visible de la virilidad. Imágenes un tanto abstractas que simbolizan vulvas (coños) y penes (pollas) por medio de puntos y líneas son otras expresiones artísticas con las que los hombres primitivos documentaron su actividad sexual, aunque también lo hicieron de una forma totalmente realista en las paredes de unas pocas cavernas, desde Siberia hasta la península Ibérica. Aunque las imágenes de contenido sexual son muy escasas, en España existen algunos buenos ejemplos en la cueva de Los Casares y en las grutas de Chufín y El Castillo, que cuentan con sendos grabados. En otros yacimientos, sobre todo de Francia y Portugal, se han descubierto imágenes de abrazos, besos, algún trío y un supuesto caso de bestialismo, todas ellas con un profundo carácter simbólico y erótico que "nos hablan de la forma en que estas personas entendían su propia sensualidad". Aunque resulta "muy difícil" afirmar que los hombres prehistóricos practicaban el masoquismo, existe una "sospechosa" figura maniatada en el yacimiento ruso de Kostienki I que apunta en esta dirección, mientras que en Portugal se ha encontrado una roca que muestra una posible escena de bestialismo." Y es que aunque en la prehistoria no supieran escribir, sabían follar, que no es lo mismo que hacer el amor.









