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lunes, 3 de marzo de 2008

Esta colección és la polla!!!

En Islandia existe un museo peculiar: un museo de penes. La idea partió de Sigurdur Hjartarson, profesor de historia, que empezó coleccionando penes y ha terminado abriendo este espacio dedicado a ellos. Su afición comenzó cuando, siendo niño, le regalaron uno de toro, que él utilizaba como látigo.

En la llamada “Faloteca Islandesa” podemos observar unos 150 ejemplares provenientes de 42 especies animales diferentes de la fauna islandesa: ballenas, osos polares, focas y morsas, etc.

Además, la decoración incluye diversas esculturas y objetos de distintos materiales con forma de pene o que hacen alusión a él.

Pero el fundador de este museo tiene aún una espinita clavada: le falta un pene humano. Eso sí, donante sí que ha conseguido: un hombre de 92 años que aún sigue vivito y coleando.

Es este museo un sitio realmente muy interesante. y recibe miles de visitas cada año. Actualmente se encuentra situado en Husavik, pequeña localidad en el norte de Islandia y se ha convertido en todo un centro de falología.

¿Para cuando un museo de coños?

jueves, 13 de diciembre de 2007

Por tonto y pocos estudios!

Han condenado a 18 meses de cárcel a un tío en La Gran Bretaña, por obligar a sus alumnos (es profesor de autoescuela) a tocarle su zanahoria... No es que "polla" suene demasiado escatológico para mi blog, es que el subnormal, se metía una zanahoria en el pantalón. Les decía a sus alumnos, pobres aprendices, que lo habían hecho tan, tan bien, que le habían producido una erección, llevándoles la mano a su zanahoria. El pervertido ya debe estar haciendo cola en las duchas de prisión, donde darán buena cuanta de él. Y es qué, puestos a simular un pene, elige un pepino, un nabo, o gástate las perras con uno de gomaspuma con pilas, para las noches de soledad. El daño que le ha podido causar a los pobres aprendices de conductor y las indefensas zanahorias es incalculable, no le valió la escusa del arrepentimiento. Y lo de poco profesional y estúpido, no hacia falta que lo dijera él, además de ridículo.