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miércoles, 5 de diciembre de 2007

Abrimos Domingo

Doña Carmen tiene una tiendecita de barrio en mi pueblo, es amiga de mis abuelos y de mis padres. Lleva toda la vida vendiendo verduras, arroz y naranjas de su huerto. La tienda no supera los cien metros cuadrados. Doña Carmen no abre los domingos.

Durante este mes, todas las grandes superficies, supermercados y centros comerciales abrirán los domingos. Doña Carmen no irá de compras a estos centros. Ella comprará los juguetes de sus nietos en otra tienda del barrio, de su amiga Marta. A sus hijos les regalara una cesta de Navidad que la obtendrá de la tienda de don Agustín. Quizá, este sea el último año que pueda hacerlo, las ventas bajan, las tiendas amenazan con echar el cerrojo, y los dueños, con jubilarse definitivamente. Pero no pasa nada, ya tienen ofertas de grandes multinacionales de comida rápida y ropa barata. A nosotros nos dará igual, podremos ir a comprar al supermercado a precios más competitivos, el domingo podremos ir a Carrefour con nuestros hijos, a ver juguetes, ropa y comida. Ya no nos lo venderá Doña Carmen, Marta ni Agustín, pero eso a nosotros nos dará igual.

Los domingos son para nosotros, para la familia. Nos quejamos de que no pasamos tiempo con la familia, se hacen estudios en los que nos tachan de pasar de nuestros hijos, no prestarles atención. No tenemos tiempo para ordenar “ese” armario. Y lo poco que tenemos se lo regalamos al Carrefour de turno, y yo el primero. Una pena.

lunes, 26 de noviembre de 2007

Estamos en Campaña

Estamos en la precampaña, y encima en pre-Navidad. En una, te prometen llenarte los bolsillos, en otra te aseguran vaciártelos. Los políticos están en fechas de promesas y los niños en días de peticiones. Y ambos se ponen en campaña. Se portan bien para que les hagamos caso, no dicen tacos y harían lo que fuera ¡por ti, por tu voto, por tus ahorros!

No podemos hacer otra cosa que temblar. No sabemos cuál de los dos es más peligroso, si el niño o el político. La inocencia, o la ignorancia. Y es que el niño tiene unos aliados tan fuertes, como el peor de los políticos. Tan robustos como eficaces. Los 3 reyes y el gordo de rojo. Y sabe cómo tiene que hacer para convencernos de que le compremos todo lo que desea. Al final, como siempre, la maldita cuesta de enero, y ellos tan sonrientes, con todos sus juguetes olvidados, si no rotos, en un armario lleno a rebosar desde el día en que nació.

Los políticos son como niños, todos quieren el mismo juguete hasta que lo rompen, pero deberían aprender muchas cosas de ellos, porque los niños son los grandes políticos de la vida.